Un baluarte la Virgen en esto tiempos difíciles

Durante la homilía de la misa celebrada en la Parroquia del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, el sacerdote a cargo del templo, Apolinar Torres profundizó respecto a la importancia del 12 de diciembre en la religión católica, expresando además:

“El año pasado esta fiesta fue a puerta cerrada… fue triste, triste.  A veces nos preguntan: ¿Ustedes los sacerdotes cómo vivieron eso? Con mucho dolor, con mucha tristeza. La gente venía y se hincaba en la acera, para rezarle, pedirle y darle gracias en la situación de pandemia (…) esto que hemos vivido a nivel global nos ha afectado en muchos aspectos. Se ha llevado a personas que amábamos y que amamos”.

El sacerdote evocó que además de las muertes, situación ya de por sí crítica, hubo pérdida de empleos y trabajos, y muchos perdieron más, mucho más: “algunos hasta dicen que la fe se les fue, por eso la necesitamos (a la Virgen de Guadalupe)”.

Con respecto a la importancia del 12 de diciembre, señaló:

“Hoy celebramos el amor de Dios en el signo de la mujer, una mujer humilde, sencilla… pero vestida del sol, con la luna bajo sus pies. Esa mujer es la madre de todos nosotros. Hoy nos levantamos temprano porque tenemos que ir a visitarla”.

Tras la lectura del Evangelio Según San Lucas, y la primera lectura del Profeta Isaías, el sacerdote a cargo de la misa, destacó la importancia de cuando las circunstancias se convierten en momentos difíciles, pero aun así Dios se manifiesta, ofreciendo signos. Uno de ellos es “que la virgen concebirá y dará a luz un hijo”.

Recodó la escena bíblica del plan de salvación, destacando el papel de la mujer siendo “unidad para la salvación, como colaboradora, en la que todos estamos llamados, pues todos estamos llamados a colaborar para que las tinieblas no acaben con la esperanza en el mundo”.

El sacerdote recordó que el evangelio de los misterios gozosos es identificado por todos los católicos, pues “nosotros también estamos llamados a observar las maravillas de Dios, para dar testimonio de lo que Dios hace en cada uno de nosotros”.