Prohibir plásticos no es un capricho

La idea de promover que envases y bolsas de único uso sean ecológicos o biodegradables no es por el hecho de acabar con la industria del plástico, sino que se tengan otras alternativas de producir y hacer economía con ecotecnologías o material reciclable que permita reducir los elevados niveles de contaminación, manifestó la diputada ecologista, Eugenia López Valenzuela.
Está más que comprobado que los plásticos son una de las principales fuentes de contaminación del medio ambiente, además de tardar cientos de años en degradarse, lo que provoca que el suelo y el agua sean cada vez más nocivos para los seres humanos, por lo que ante esa comprobación, sería conveniente que productores de empaques, envases y bolsas de único uso, pensaran también en la manera de evolucionar y seguir en el mismo giro, pero utilizando materiales diferentes, que los hay.
Si ya a nivel nacional y en lo local se tienen leyes que limitan el uso de bolsas, platos, contenedores de alimentos, popotes y demás artículos plásticos de un solo uso, así como el unicel, no se hizo sólo por deseo, sino por la necesidad de recuperar el ecosistema que está por demás dañado, y se debe trabajar en el entorno inmediato hasta crecerlo.
Si bien los artículos desechables a base de plástico y unicel surgieron para dar una especie de “comodidad” a la población, también es una realidad, que en menos de 100 años el planeta sufrió un exceso de contaminación como no ocurrió en siglos anteriores, y nunca es tarde para volver a hacer uso de artículos reciclables y biodegradables.
No se trata de promover el cierre de fábricas de bolsas, platos y vasos de plástico, pues esto generaría desempleo como ya lo han hecho notar industriales del ramo, ante esto, lo ideal es que se mantengan productivos, pero cambien los insumos y materiales para su fabricación, por algunos que sean amigables con el medio ambiente, insistió.
Cabe mencionar que en Aguascalientes hay artesanos que obtienen fibras derivadas del nopal y del maguey, para hacer bolsas “de mercado” que pueden tener más de un uso y que al momento de desecharlas son biodegradables, pero también son materiales que se pueden usar para fabricar platos, vasos y otros recipientes, y si se puede en lo artesanal, seguro también a nivel industrial.