Opaca la delincuencia a Piletas

La colonia Piletas es un territorio donde abunda la gente dedicada y trabajadora, pero también se ha convertido en un ambiente propicio para la inseguridad constante, también la incertidumbre en cuanto a la inseguridad así como la delincuencia.

Para muestra un botón: el pasado 18 de febrero, fue encontrado, cerca de un campo de futbol, un cadáver con huellas de violencia en su cuerpo, además de impactos de bala. Dicho campo, conocido entre los vecinos como “El chocolatoso” ha sido escenario de trifulcas y crímenes en otras ocasiones.

“El chocolatoso” en cuestión es un terreno baldío que incluso aparece en el buscador de Google, y se ubica en Iztaccíhuatl 1423, Piletas tercera sección. El 14 de marzo del año pasado, cuando un partido de futbol terminó en una pelea que fue grabada en video y subida a redes sociales.

Aunado a eso, recientemente se han registrado diversos crímenes en la zona: el 15 de este mes hubo un hombre que sufrió una herida de bala. Los responsables se dieron a la fuga, viajando a bordo de una camioneta color negra. El hecho delictivo ocurrió entre las calles Hierro, Soria y Sevilla.

Ni siquiera el pico más alto de la pandemia detuvo la ola de crímenes que asola las cuatro secciones de Piletas, pues basta recordar que el 5 de mayo de 2020 asaltaron una panadería de la colonia, hiriendo a tres personas, también en la calle Sevilla.
Afortunadamente, también ha habido detenciones, como la que se suscitó el 19 de diciembre de 2020, cuando, derivado del monitoreo de las cámaras de videovigilancia, dos presuntos asaltantes fueron detectados y detenidos después de arrebatarle el dinero a un repartidor, en la calle Zaragoza y Cerro Pintado en la tercera sección.

TESTIMONIOS
La opinión de los vecinos y residentes es de total incertidumbre.
En Piletas hay varias calles sin pavimentar, es en el límite de la colonia donde están los tan mencionados campos de futbol.

Pese a que Piletas se encuentra a unas calles de la Central de Policía de León (CEPOL) el edificio no ha detenido a los criminales, quienes suelen organizarse en pandillas, deambulando sobre todo, por las tardes y noches.

“La noche del sábado se escuchaban balazos a cada rato. Yo mejor no salí. Es lo que muchas personas hacemos aquí” dice Estela Juárez, ama de casa jubilada. “Uno ya no sabe lo que está ocurriendo, y la verdad preferimos no saber”.

Otro problema es el pandillerismo. De acuerdo con testimonios de vecinos, algunos elementos de seguridad han optado por mantenerse al margen, pues es habitual que los vándalos “les echen montón”. De modo que en ocasiones, mantenerse al margen es lo más sensato para civiles y no civiles.