León y sus panteones

Al decir “panteones de León”, los primeros que vienen a la cabeza son el San Sebastián o el San Nicolás, pero a lo largo de la historia de esta ciudad han existido muchos más. Todos ellos con su bien merecida trayectoria e importancia. Ahora que el Día de Muertos está cerca, es buen momento para recordarlos.

El texto “Los panteones de León” publicado en la revista “Tiempos”, del Archivo Histórico Municipal y escrito por Carlos Arturo Navarro Valtierra, es un artículo de referencia fundamental para entender la historia de los camposantos abajeños.

Cuando León recién se fundó, los cuerpos se enterraban cerca de los templos, como ocurría en ese entonces en todo el mundo. Pero la ciudad crecería y, por tanto, con el aumento poblacional serían necesarios más cementerios. Posteriormente, en 1589 llegaron los franciscanos y de acuerdo con el texto antes citado: “los franciscanos requirieron mayores espacios y consiguieron la sesión de solares hacía el norte de la iglesia, donde funcionó durante muchos años el cementerio de San Francisco, ubicado en la Plaza Fundadores”; como en ese entonces había población indígena, muchos cuerpos fueron enterrados con utensilios de barrio, piedra u obsidiana.  Hoy en día, al evocar “San Juan de Dios” se piensa en las nieves y la plaza pública, pero en el siglo XVII, con el crecimiento de la ciudad, hubo un camposanto que “se ubicó al oriente del atrio, ahora el jardín que funcionó hasta la retirada de los monjes juaninos, el 27 de abril de 1823. El crecimiento del barrio propició el nacimiento de lo que sería el Panteón San Nicolás, muy cerca de San Juan de Dios, que se estableció en la hacienda del mismo nombre, por 1833”.

No se puede pasar por alto el panteón que nunca fue ubicado en Los Limones, donde se encuentra la salida a San Francisco del Rincón. Hoy en día hay una carpintería y el único vestigio que persiste es el del pórtico de entrada. No llegó a funcionar como tal, pero los registros históricos confirman que el entonces ayuntamiento pretendía darle carácter oficial y no particular. Fue una necesidad urgente de León debido a la terrible epidemia de tifo que asolaba al mundo en 1892.

Esos fueron solamente algunos de los panteones de antaño en León. Tan importantes como la celebración que arranca en noviembre.