DOS AÑOS DE CRÍMENES FAMOSOS (Parte 1.)

A inicios del 2020, inició esta columna: “Para matar… el tiempo” enfocándose en narrar crímenes famosos que han acontecido no solamente en León y el estado de Guanajuato, sino en México y en todo el planeta. A dos años de que el espacio cumpla sus dos inviernos, se recuerdan, de manera breve, algunos de los más destacados.

Todas las ciudades tienen a su criminal característico: Los Ángeles a Charles Manson, Chicago a Al Capone y León no es la excepción: “El Loco del Ácido”, cuyo nombre real fue Gerardo de Alba Rodríguez de 26 años, quien aterrorizó la ciudad en 1990, y arrojaba el letal líquido en el rostro de sus víctimas. En abril del año antes mencionado, este medio informaba: “la ciudadanía al tener conocimiento de un desconocido que usaba ácido contra sus víctimas, entró en un estado de alarma y terror”. Afortunadamente, fue capturado.

En el año 1986, hubo varios robos a bancos en diferentes partes del mundo. El 11 de abril, por ejemplo, ocurrió el “1986 FBI Miami shootout” en el banco del condado de Dade. Se trató de un tiroteo en el que incluso dos agentes federales perdieron la vida intentando atrapar a una banda de asaltabancos que intentaban escapar. Por suerte, fueron capturados… Guanajuato no fue la excepción, pues el hermoso pueblo mágico de Yuriria fue escenario, el 2 de mayo, de un atraco que costó la vida de una jovencita, dos civiles y varios heridos. Ocurrió en un banco rumbo a la salida a Salvatierra.

El terrible caso de “Las Poquianchis” no se puede pasar por alto. Además de ser el primer caso documentado de trata de personas en México (algo que es obvio, pero suele pasarse por alto) Sobre el tema se han filmado varios documentales y grabado infinidad de podcasts. Jorge Ibargüengoitia convirtió el caso en una novela en clave de sátira titulada “Las Muertas”.

ASESINOS Y JUSTICIEROS

El primer asesino serial y feminicida en México se registró muchísimo antes de los teléfonos celulares y las computadoras. Incluso en tiempos previos a la televisión y la radio, cuando Porfirio Díaz estaba al frente del país. Murió el mismo año del inicio de la Revolución Mexicana: 1910.

Uno de los asesinos en serie más siniestros de Estados Unidos fue H.H. Holmes, quien en 1893, durante la Feria Mundial de Chicago, mandó construir un hotel con puertas falsas, pozos de cal viva y cuartos de tortura, donde disponía de sus víctimas de las peores maneras.

No todos los criminales permanecen en el mal camino. Algunos, se arrepienten y buscan resinsertarse en la sociedad. Tal es el caso de muchos miembros de la Yakuza, o la mafia japonesa. Tal es el caso de Takeshi Nakamoto trabaja actualmente en una ciudad de Kitakyushu, donde se dedica a la cocina tradicional nipona, y tras pasar 8 años en la cárcel, optó por reformarse.

Uno de los asesinos en serie más jóvenes de América Latina fue el ecuatoriano Juan Fernando Hermosa, de 16 años, apodado “El niño del terror” quien de noviembre de 1991 a enero de 1992, asesinaba taxistas a sangre fría.

Uno de los agentes más populares del FBI fue Melvin Purvis, quien estuvo activo durante los años treinta del pasado siglo. Capturó a más enemigos públicos en su tiempo, incluyendo al famoso asaltabancos John Dillinger, además de Pretty Boy Floyd el 20 de octubre de 1934 y Baby Face Nelson en Illinois el 29 de noviembre de 1934.

Durante los años noventa, una de las agentes del FBI más brillantes fue Candice De Long, quien estudió perfilación criminal y detuvo asesinos en serie, secuestradores de niños y delincuentes internacionales. Su fama fue tal, que se le apodó “La verdadera Clarice Starling” en honor al personaje de “El silencio de los inocentes”.