Combatir el fuego es su vocación

Luis Arturo Chía Vázquez se dedica a combatir incendios forestales. Mientras que muchas personas se alejan aterradas cuando ven el crepitar de las llamas y la destrucción que el fuego causa, él se adentra en el intenso calor para rescatar la diversidad de los bosques.

Esta es su historia, contada con sus propias palabras:

“Un combatiente de incendios forestales tiene por objetivo principal apagar los fuegos, pero hay mucho más, es todo un proceso. Primero que nada, cuando se detecta un incendio, a través de los teléfonos de emergencia, se nos hace conocimiento a los combatientes. Tenemos la Torre de Santa Rosa y de allí nos trasladamos al lugar donde es el incendio”.

Una vez allí, se ponen de acuerdo con Protección Civil o cualquier otra autoridad a cargo. Todo debe de hacerse de manera eficiente y rápida para acabar con las llamas. Es entonces cuando se elabora un plan operativo para saber de qué forma se van a apagar las llamas y cuántas personas van a participar, estando preparados de  manera previa.

Pero, ¿Cómo es dicha preparación?, Luis Arturo responde: “Debemos tener varios cursos. Uno de ellos es básico, que es el 130, de introducción al fuego. Tenemos que conocer cuál es el triángulo del fuego, qué es calor, oxígeno y combustible, y conocer sus alcances”.

El incendio más peligroso que le ha tocado atender fue en San Felipe, que duró 14 días. La topografía del terreno hizo las cosas muy complicadas, aunadas al viento. Ese ha sido el más aterrador, aunque el riesgo es constante. “Todos los incendios son diferentes. Siempre hay que estar preparados para responder”, dice. “Afortunadamente, ya hay más conciencia por parte de la gente”.

Luis recuerda que comenzó a trabajar en la Comisión Nacional Forestal a los 27 años y está por cumplir 15 años. Pese a los constantes riesgos, para él ha sido una experiencia sumamente satisfactoria, ya que le ha brindado la oportunidad de conocer a muchas personas, y sobre todo, salvar y proteger al medio ambiente.