Acusan precariedad entre repartidores

Jesus Emmanuel Leon Vazquez
Agencia Reforma

El reparto mediante aplicaciones se convirtió en un opción de empleo, particularmente para un sector de la población juvenil, pero a costa de condiciones laborales precarias, que incluyen largas jornadas, presión para la entrega de pedidos, inseguridad, incertidumbre sobre el ingreso y carencia de prestaciones.

Un reporte elaborado por Oxfam México y el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (Indesig), a partir de una encuesta aplicada entre agosto y septiembre de 2021 a más de mil repartidores en la Ciudad de México, indica que su ingreso promedio se ubica en 2 mil 562 pesos a la semana, que se reduce a 2 mil 85 al descontar los gastos y costos asociados al uso de la aplicación y la realización del trabajo.

Los repartidores trabajan en promedio 6 días y 40 horas a la semana, no están afiliados a ningún servicio de salud pública y deben pagar su propio seguro de gastos médicos.

Deben además cubrir los costos del equipo -moto o bicicleta, mochila, celular, paquete de datos- y pagar un impuesto de 8 por ciento de sus ingresos.

«El reporte muestra los claroscuros de una industria y un modelo de negocio que llegó para quedarse. Es extremadamente importante mejorar el modelo de trabajo de las plataformas», indicó Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México.

«Las empresas, las autoridades y la sociedad en general deben impulsar una agenda universal de protección social que permita, por un lado, mantener la flexibilidad laboral deseada por las y los repartidores y, por el otro, garantizar los derechos sin distinción», agregó.

Este esquema, indica el reporte Este Futuro No Applica, se inscribe dentro de la llamada economía compartida o gig economy, que se caracteriza por el comercio al por menor de bienes o la prestación de servicios a través de transacciones de bajo valor por medio de canales digitales.

En esta economía, los trabajadores reciben una paga por una tarea o servicio en particular, en lugar de un ingreso garantizado.

Alrededor de 6.8 millones de personas, señala el informe, realizaron al menos una compra de alimentos y bebidas por internet durante el último año, de las cuales casi 2 millones corresponden la Zona Metropolitana del Valle de México.

En tanto, Rappi México reportó que su número de repartidores pasó de 30 mil a 50 mil entre enero y diciembre de 2020, y presencia en más de 31 ciudades, con 15 mil restaurantes registrados y 2 mil de venta de farmacias.

Didi Food contaba con más de 50 mil socios repartidores en México en enero de 2021. Y el gerente regional de delivery de Uber indicó que 250 mil socios podrán beneficiarse de la integración de esa plataforma y Cornershop.

Sin embargo, advierten Oxfam México e Indesig, los beneficios de ese crecimiento no se distribuyen de manera equitativa entre las partes que conforman el ecosistema de la economía digital.

«Las altas comisiones de las plataformas y las retenciones de IVA e ISR, que ahora tienen que hacer por ley, reducen sensiblemente las ganancias de las y los repartidores y restaurantes, afectando en mayor medida a los establecimientos más pequeños que tienen márgenes de utilidad muy reducidos y pueden quedar excluidos del mercado», apuntan.

Además, aunque las plataformas usan como lema «sé tu propio jefe», señalan, la «independencia» que ofrecen esconde una precariedad laboral alarmante, en la que los repartidores no son reconocidos como empleados.